lunes, 28 de abril de 2014

Días el Libro, Mesa de Poetas, Medellín, 2014





Sábado 26 de abril,  4.OO PM

1. Mesa de Poetas

Cristina Toro
Eliana Maldonado
Gloria María Bustamante

Modera: María Cecilia Estrada
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Aula +1. Paseo Carlos E. Restrepo

Convoca: Consejo Municipal de Literatura










Días del Libro, Mesa de Escritores, Medellín 2014


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Viernes 25 de abril, 6.00 PM

2. Mesa de Narradores

Saúl Álvarez
Mauro Álvarez
Rafael Aguirre

Modera: Víctor Bustamante
Aula +1, Paseo Carlos E. Restrepo
Convoca: Consejo Municipal de Literatura





Días del Libro 2014- Medellín

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Días el Libro, Medellín, 2014

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Los libros

Víctor Bustamante

Cierto, el destino de los libros cuando nacen, es brillar, fulgir con sus carátulas hermosas vistas como una muchacha con su interior sin escudriñar, ese interior de veintiocho letras que con sus signos hacen soñar. Luego serán exhibidos en vitrinas de librerías, luego serán alineados en estantes a la espera del comprador. Los libros luego se prestan, los libros prestados nunca se devuelven. Un adagio dice que no se sabe quién es más iluso si quien presta libros o quien los devuelve. De todas maneras los libros sufren ese robo amistoso de quien los presta o de quien los devuelve.

Los libros poseen anécdotas, son espíritus vivos, mantienen alerta. Los libros desangran cuando nos hacen sentir mal. Así ocurre con un libro en uno de estos lugares, una librería de viejo. También una librería de viejo es algo así como un cementerio donde llegan los libros desechos de la ciudad, se convierte en algo así como un mausoleo portátil, momentáneo, donde los libros descansan antes de reiniciar el viaje hacia una mesa de noche o hacia otra biblioteca particular. Librería de viejo, anticuaria, con su símil basurero del conocimiento, lugar de encuentro, y eso era, un precioso lugar de encuentro, sin la necesidad de entrar perseguido, escrutado por la mirada de los celadores de las bibliotecas. Mientras miraba libros que me llamaban la atención y no los había leído, pero que tenía que leer algún día, ya que hay libros que es necesario vivir, leía algunas páginas de Las uvas de la ira de Steinbeck con el sello de una librería, La Cigarra donde se vendió en 1959, aquí en Medellín. No tenía idea de en qué lugar quedaba esa librería ni quien la regentaba como si yo tuviera qué saber todo sobre la ciudad, y a partir de este libro me llegaran noticias de sitios, presencias que más tarde, ahora son ausencia.

En una anticuaria llegan los libros que han pasado de mano en mano y traen su pasado de lecturas. En una librería nueva llegan los libros intactos, en estado original, su dueño tiene el privilegio de abrirlos y violarlos y sentir su fragancia a tinta, manosea con avidez sus páginas. Un libro usado ya ha sido leído, releído, manoseado, pero tiene el encanto de que no se sabe de dónde viene, pero sí a quién perteneció debido a que muchos exhiben su exlibris, los subrayados. Un libro nuevo es apenas una pregunta que se resolverá a medida que se lee. Un libro usado, de viejo, es el misterio absoluto, no se sabe cuántos pasos ha dado y durante cuánto tiempo para llegar aquí. Un libro usado quiere andar de nuevo, huir de la librería de viejo, quiere responder preguntas, curiosidades. Es el encuentro entre un vagabundo de las calles y él mismo que es un vagabundo de las librerías y de sus diversos dueños.








sábado, 19 de abril de 2014

Rafael Aguirre, Días del Libro, Medellín, abril del 2014

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Rafael Aguirre 

Días del Libro 

Viernes 25 de abril, 6.00 PM

2. Mesa de Narradores

Saúl Álvarez
Mauro Álvarez
Rafael Aguirre
Modera: Víctor Bustamante
Aula +1, Paseo Carlos E. Restrepo

Convoca: Consejo Municipal de Literatura
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Textos de Rafael Aguirre 


LA EMPRESA DE ORENCIO K48
Y a la postre de tantos siglos de dolor, de tantas y tan cruentas guerras inútiles, de tantas penas inherentes al diario vivir y de otras que se pudieron evitar, los humanos se volvieron tan insensibles, tan duros de corazón, tan fríos sus espíritus, que las lágrimas empezaron a ser cosa del pasado. Por algún mecanismo de defensa o por saturación de motivos para llorar, las glándulas lagrimales y sus conductos se atrofiaron hasta desaparecer por completo de la fisiología del dolor o de la alegría intensa, pues también desaparecieron los motivos para reír hasta llorar.
Hasta entonces había sido el ser humano el único animal que lloraba sobre la faz de la tierra, o casi el único, pues se constató que aquello de las lágrimas de cocodrilo era verdad.
Sin embargo, para muchas personas y ante determinadas situaciones era necesario llorar, sobre todo en los cortejos fúnebres de personajes importantes donde mostrar sendas lágrimas rodar por las mejillas era signo de alcurnia social.
Fue entonces cuando cobró inusitada validez la empresa de Orencio K48, quien en unos estanques que construyó en su casa de campo, se dio a la tarea de criar cocodrilos con el único fin de extraerles sus lágrimas, pues se cotizaban a buen precio y se acomodaban con naturalidad a los resecos ojos humanos en los supuestos momentos de tristeza o cuando era necesario mostrar algún lagrimón en sociedad.
No era fácil hacer llorar a un cocodrilo y esto hacía más ardua la labor en el zoocriadero de Orencio K48. Ellos, los cocodrilos, tenían capacidad de llanto pero cada vez era más difícil ordeñarles su acuoso sentimiento. Algunos lloraban ante la audición de canciones del folclor vallenato, otros ante las rancheras y a otros era necesario hacerles oír canciones de ópera.
Frasquitos con lágrimas de cocodrilo se exportaban a todas partes para humedecer ojos estériles y disfrazar de dolor la frialdad humana. Y para volver a vivir los lejanos días del desahogo.


 Rafael Aguirre Sepúlveda. 

Escritor nacido en Medellín, Colombia. Psicólogo y Educador.

Libros: 
-Las Tentaciones de Tánatos, 2002.
-La Bruja que me amó y otros cuentos de amor, 2007. Ambos editador por el Fondo Editorial Universidad Eafit de medellín.
-El cuento de mi cuento y otros minicuentos.











Mauro Álvarez, Días del Libro, Medellín, abril del 2014

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Mauro Álvarez


Días del Libro

Viernes 25 de abril, 6.00 PM

2. Mesa de Narradores
Saúl Álvarez
Mauro Álvarez
Rafael Aguirre

Modera: Víctor Bustamante

Aula +1, Paseo Carlos E. Restrepo
Convoca: Consejo Municipal de Literatura

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Mauro Álvarez

(1938 Medellín, Ant.)


Cuentista, novelista y poeta Medellinense. Hace parte de los escritores contemporáneos de Antioquia. Se caracteriza en su escritura por un lenguaje vanguardista. Perteneció al núcleo original de los nadaistas.

Libros:

·        Los Dioses sin razón, 
·        Ladera, Documental de prisión 
·        El sueño de los párpados.
·        El indocumentado
·        Cazador de mariposas
·        Percepción hipnótica ensayo
·        Virginal









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Saúl Álvarez, Días del Libro, Medellín, 2014

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Saúl Álvarez 

Días del Libro


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Viernes 25 de abril, 6.00 PM

2. Mesa de Narradores
Saúl Álvarez
Mauro Álvarez
Rafael Aguirre

Modera: Víctor Bustamante
Aula +1, Paseo Carlos E. Restrepo
Convoca: Consejo Municipal de Literatura
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Texto de Saúl Álvarez

Ejercicio con Perec

 En 1975 Georges Perec publicó en la Revista “Cause Commune” un texto titulado “Tentativa de agotar un lugar parisino”. El mismo texto fue reeditado por Christian Bourgois en 1988. Se trata de una lista de situaciones y personas que pasan o se ven desde distintos lugares y a distintas horas en la Place St. Sulpice de Paris. Lo que Perec enumera en ese libro es “…lo que pasa cuando no pasa nada…” Es lo que ve y lo que ve sugiere al lector la vía para imaginar.

Durante el transcurso de una mañana, en distintos lugares, hicimos el ejercicio de Perec. Tal vez fuimos más allá de enumerar situaciones y personajes, coincidimos con algunos más tiempo que con otros y en hubo casos donde nos involucramos más, llegamos a participar del imaginario que vendría después. El ejercicio con Perec está en relación directa con lo que Humberto Pérez llama “Ejercicios espirituales con los grandes pintores”. Pérez copia las obras de los maestros hasta aprender la intención de su mirada. El ejercicio con Perec tiene el mismo propósito.

Un bus de transporte urbano. Seis personas, sin contar el conductor, entre ellas cinco mujeres. En las bancas para dos viaja una mujer que lee las oraciones del día y viste de negro. Otra mujer que se encuentra a su lado busca algo en su bolso, lo encuentra, es un espejo se mira en él y se maquilla. Viste de rojo. Es posible que vayan para el mismo lugar. Me equivoco. Bajo en la misma parada de la mujer que se maquilla. Está a punto de caer, uno de sus tacones de trece centímetros se atora en una hendidura del piso. Espero. Se quita los zapatos y sigue su camino.

Un edificio. En el ascensor una mujer perdida busca en su celular el número de una oficina. Un secretaria alta y gruesa me entrega de mala gana unos documentos indispensables para entrar en los dominios de la realidad.

La calle. Un jardinero riega las plantas y salpica a quien pase cerca. Un entrenador de perros camina a mi lado y grita en una lengua extraña cada vez que uno de sus pupilos se separa del grupo. Cuatro policías requisan un “Hare Krishna” que no está de uniforme, lo distingo por el peinado, en el parque La Presidenta. De lejos parece el mismo que días antes hizo un trayecto en el mismo bus acompañado de una mujer, ¿su madre?

En la cafetería de siempre hay más parroquianos que de costumbre. Una mujer revisa documentos de banco mientras toma café, su cara es de preocupación. Pasa un hombre trotando. Tardo en notarlo pero la mujer que revisa papeles de banco eatá embarazada.

En la calle. Una mujer con tetas enormes pasa a mi lado, parece fatigada. Otra, hace muecas porque intentando poner limón a una empanada ya mordida por la mitad, no atina y las gotas reviven una herida en su mano. Unos pasos más arriba unas quince personas comen empanadas, ¿con o sin limón? no lo sé. Un hombre vende pandebomos a la vuelta de la esquina, los mejores de la cuadra, mientras compro dos, otro, en ropa deportiva, pasa la calle corriendo, el semáforo está en verde y el corredor circula entre los carros. En la esquina siguiente un vendedor de aguacates, una mujer se acerca los tienta y sigue su camino sin decir palabra. Cien metros más abajo la vitrina de una escuela de arte, entre las obras exhibidas el retrato, al acrílico, de un hombre azul, de perfil, sin pelo y con la boca a medio abrir, se alcanzan a notar las encías rojas y los dientes blancos, menos mal que está detrás del vidrio, podría morder. Alrededor de una mesa seis ancianos se concentran en un iPad, no se hablan ni se miran, esperan que el aparato haga algo. Un hombre a quien conocí hace años se cruza en mi camino, me costó reconocerlo, el tampoco lo hizo o no me vio. Una mujer desde su automóvil blanco regaña a un hombre en automóvil gris porque le quitó el puesto en el parqueadero.

Unas calles más abajo, cerca del río. Un mimo con cara blanca me hace señas y no le presto atención porque tengo poco tiempo. Me arrepiento y cuando lo busco ya no está. Un hombre pasa a mi lado apresurado, lleva una camiseta negra con un letrero blanco del tamaño de su pecho que dice “No”. En un puesto de venta ambulante ofrecen pantaloncillos a quinientos pesos, tres por mil. Me cruzo con alguien a quien no veo hace años, nos reconocemos, decimos tres o cuatro frases de circunstancia y nos despedimos. Llego a la fila, delante de mí hay una mujer con una mariposa tatuada en el hombro. La mariposa no vuela. Desde la taquilla me anuncian que después de mi no atenderán a nadie más. La mujer de la mariposa tatuada me mira con lástima. Desde la taquilla me adjudican la función de anunciar a quien llegue después de mí que no hay más servicio. Llega una mujer joven que se queja de un dolor. La mujer con la mariposa tatuada la deja pasar adelante. La funcionaria no tiene en cuenta su dolor porque no es con ella con quien debe hablar, tiene que ir a otra ventanilla. La chica hace cara de dolor. La mujer de la mariposa me mira. Llego a la ventanilla. Mientras la funcionaria me atiende, la mujer de la mariposa que está antes que yo debe organizar sus papeles y me cede el puesto. La funcionaria me dice un número de teléfono y me pide que me vaya. La mujer de la mariposa me mira. Voy al metro.

Para subir a la estación me encuentro con una escalera de treinta y nueve escalones. Recuerdo la película de Hitchcock. Hago otra fila, esta vez para comprar el tiquete del metro, delante de mi hay un hombre que pide treinta y nueve tiquetes pero no logra que las cuentas le salgan y al fin no los compra porque no le alcanza la plata. Si hubiera un vendedor de lotería cerca me ofrecerá el número treinta y nueve, pienso. En el vagón del metro viaja una monja con una maleta, parece contenta, lo primero que se me ocurre pensar es que se escapó del convento. Bajo del metro. Antes que yo baja un ciego, debo esperarlo, las puertas al cerrar estuvieron a punto de dejarme adentro. En la escalera de salida espero que una mujer termine de subir. Salgo de la estación, alcanzo otra mujer que camina rápido y tiene un celular pegado al oído pero no dice nada. Un hombre pasa a mi lado en sentido contrario, lleva una caja pequeña marcada “Silla para bar”, no imagino la silla. Unos pasos más adelante una chica me ofrece unos recortes de papel con poemas impresos. Me dice que la donación es voluntaria, la primera frase que leo es: “Se ha desaparecido un barco en la salmuera”, le pregunto si tiene correo electrónico y ella pregunta a su vez si tengo un lapicero, lo busco en el morral y se lo entrego, ella anota su correo al pie de uno de los poemas después de su firma, dice que la primera parte de su correo es como se firma: Cataganya. Le digo que leeré sus poemas y ella me entrega unos diez recortes impresos, se los cambio por un billete y los guardo. Le escribiré, pienso. Cuando me despido cierra mi mano con fuerza.

Entro al supermercado. Una pareja paga las compras para su casa. Judith Vanessa la empleada registra las compras y sonríe. El hombre saca su billetera par pagar. Judith Vanessa sonríe. El hombre, su mujer lo llama Rodolfo, no tiene suficiente dinero para pagar. Su mujer, que también se llama Judith a secas empuja a Rodolfo, ocupa su lugar, saca la billetera y paga. Judith Vanessa no deja de sonreír. La pareja se va. Llego a la altura de Judith Vanessa me mira y no sonríe. Vuelvo a casa y me entero que el primo del primo de alguien cercano murió en un choque entre bandas…

Argumento. Un hombre narra su historia. Escribe páginas enteras sin que nada le suceda. El número de páginas aumenta. Fatigado de no encontrar la acción que desencadene la historia decide acabar con ella pero no se le ocurre cómo. Mientras encuentra la manera escribe otros cientos de páginas. Por fin, cuando cree que tiene la idea perfecta, se da cuenta de que le falta el valor. En ese momento comienza la historia… 

*Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior de la obra. *Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.

*Los “Argumentos” son historias que el lector de Marginalias completará como guste.

© Saúl Álvarez Lara / 2012

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Saúl Álvarez Lara

Bogotá, 1948.

Escritor, pintor, diseñador, publicista, editor. Ganador del V Concurso Cámara de Comercio de Medellín con su primer libro de cuentos Recuentos (2001). Coautor con Humberto Pérez de El Teatro Leve (cuentos, coedición del periódico Vivir en El Poblado y la Editorial Universidad de Antioquia, 2002). 

Autor de:
 El sótano del cielo (cuentos, Editorial Universidad Eafit, 2003). 
La silla del otro, novela, fue publicada por la Editorial Universidad Pontificia Bolivariana en 2005. -Ganador de la III Convocatoria de Proyectos Culturales de la Alcaldía de Medellín en 2005 con la novela¡Otra vez!. 
Ha publicado artículos y cuentos en revistas académicas y culturales del país. Director de Marginalia









Gloria María Bustamante, Días de Libro, Medellín, abril del 2014

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Gloria María Bustamante

Días del Libro
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Sábado 26 de abril, 4.OO PM

1. Mesa de Poetas
Cristina Toro
Eliana Maldonado
Gloria María Bustamante

Modera: María Cecilia Estrada
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Aula +1. Paseo Carlos E. Restrepo
Convoca: Consejo Municipal de Literatura
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Poemas de Gloria Bustamante:


SOLAMENTE GATUVERSAR

Solo tengo ganas de gatuversar
¿Será que me volví una fiel, felíz, felina poeta?
¿O será que el tierno y grato gato maullido me distrae
Del sonido de las balas?
¿Será que ma-ullo de trincheras y granadas, Será que mal-hago?
¿O mi gata es una enviada para aliviarme los días de noticias, de odios y palabras?
¿O será que es una espía que me quiere mantener callada?
Ah, pero cuanto necesito su mudez felpada
Su cariño interesado, sus ojos de alcancía azul,
Su terca ensoñación
Su silenciosa pata!

Que sea lo que sea
Milagrosa o malintencionada
Que mi amor por ella es una ofrenda
Y esa ofrenda: salva!


FELINIZANDO EL CIELO

Si mi gata muriera
Se apagaría el asombro que baila en sus orejas
Se sellarían todos los secretos que palpitan en sus ojos
Perdería el rumbo mi ternura
Ya no tendría patas con que venir hasta mi la nieve.
Si muriera mi gata
Dejaría de abrazarme el mundo
Se silenciaría el mar
Porque ya no lo mese al fuego, ni lo hierve
Un ronroleaje.
Si se muriera mi gata no tendría quien me done su silencio
Ni su ruido fiestero e interesado cuando llego
No pasaría en vela parte de la noche
Escuchando saltos y carreras
Mi ropa y mis muebles perderían su impronta peluna
y mi casa su presencia misteriosa, su paso cuidadoso y lento
su suspiro en plenitud de sueño.
Si mi gata se fuera
si murieran todos los gatos de la tierra
perderíamos el tiempo de la espera
se extinguiría del fuego la cadencia y no volveríamos a estar atentos.
se acabarían las miradas compasivas,
la ingenuidad del niño que pregunta y el apaciguamiento de los viejos.
Si los gatos en la tierra no existieran
se irían a felinizar el cielo
Habría: ganubes, gatorrón, solfelino, feluna
y gatopuertos para que aterrizaran en el felicielo las gastrellas fugaces.
Existirían nubes con pelo y con bigotes
dormitando con los pies adentro
en la tarde tapándose del sol con sus patas en la cara
o acostadas bocarriba esperando la caricia de los vientos.
Las gastrellas se lamerían toda la luz del cuerpo
La galuna se pasearía coqueta rozando cada uno de los rayos del solfelino
y la ganoche se adelantaría para arrullarnos con su ronroneo.
Los truenos serían más veloces y su ruido tierno
En el fieramento ya no habría más ratones
y se calentaría con felpa el alma de los muertos.
Afilarían sus uñas en una estela de recuerdos
de cuando eran fieras enjauladas en ternuras
y cuando llueva sabremos que las nubes se lamen la contaminación del cielo.

Los luceros serían ojos de gatos que se abren por la noche
azules, amarillos, verdes, negros, que vigilan atentos lo que hacemos.
¿Será por eso que el clima no obedece,
que el cielo está tan necio y turbulento
a causa de los gatos que ya han muerto?



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Gloria María Bustamante Morales

Nació en Medellín, 1968
Es Psicóloga. Magíster en Educación y Desarrollo Humano y Diplomada en Cooperación Internacional. Es socia fundadora y Coordinadora de Investigación en la Corporación Educativa Combos, una ONG que defiende los derechos de las niñas, niños y mujeres. 
Libros: 
-Epimeleia Heautou, la inquietud de sí, 2006. 
-Poemas de hadas y de hades, 2008. 
Premios y Reconocimientos: 
-Primer Premio Nacional de Poesía Ediciones Embalaje del Museo Rayo, 2006, Roldanillo, Valle del Cauca. 
-Primer Premio en el Concurso Meira Delmar, 2008. Corporación Mujeres Poetas de Antioquia. 
-Primer premio en el concurso bajo el cielo de Aná, 2014. Medellín.

Además ha escrito y publicado varios libros de investigación y sistematización: Los Ejes Filosóficos: un Rizoma de Sentidos, La Palabra en las Mujeres Empobrecidas, Sistematizando la Sistematización de la Mano del Principito, ¿Cuál es tu cuento?, Re-significando la experiencia docente, entre otros. 







Eliana Maldonado, Días del Libro, Medellín, abril del 2024

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Eliana Maldonado

Días del Libro

Sábado 26 de abril,  4.OO PM

1. Mesa de Poetas

Cristina Toro
Eliana Maldonado
Gloria María Bustamante

Modera: María Cecilia Estrada
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Aula +1. Paseo Carlos E. Restrepo

Convoca: Consejo Municipal de Literatura


Poemas de Eliana Maldonado


NAUTA


Te deslizas en tu barco río abajo
sin mapa, sin rosa de los vientos,
colectando aromas, sabores y colores.

Tu bitácora contiene cada esquina de mi playa,
los cabos y penínsulas,
los puertos y canales.

Vas en busca de las tierras bajas,
observas con cuidado,
atracas en mi puerto,
colocas tus banderas
te inclinas y sonríes.
Sonríes y te quedas.

Marinero.

Marinero de río.

Marinero de selva.

Marinero de mí.

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Ya no sé quién eres

Una jauría de pequeños
y desalmados piojillos
se roban día a día tu memoria.
Llevas la piel tostada por el sol.
La sombra de tu cuerpo tiene
meses en la misma posición.
Yo te miro,
sé tu nombre,
lo pronuncio,
te volteas,
y me ignoras.

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Autobiografía

Sólo escribo lo que mi cuerpo vive
porque la piel aún no sabe de historia,
tengo la edad de la cigarra,
de las manchas solares
cuando danzan en el Ecuador,
de este cielo nuevo de la mañana
por el que se filtran mil rayos temblorosos.
Sólo escribo lo que mi cuerpo siente,
hablo de la carne y sus placeres,
del orgasmo y la saliva.
Aún no incubo espíritus viejos, ni hondas heridas.
Soy tan joven como la luna
cuando no tenía la cara herida.
Tengo la edad del capullo,
de cinco latidos,
del llanto prístino,
de la tercera gota de lluvia que cae en el prado,
de la cigarra que canta sin saber su suerte.
Soy cuerpo,
sin historia,
sin heridas.

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Ceguera

A veces ganan los malos,
golpean,
fustigan,
extorsionan a una pobre niña
y nada les duele,
no les remuerde la conciencia,
la pena del otro es su risa,
sólo su hambre es importante,
la adrenalina,
la muerte y el deseo suicida de matarse en otros.
A veces los malos ganan
y se llora,
y es cuando se ve
a multitudes de gente marchando
apretando los dientes,
mordiendo la sábana,
el pañuelo blanco.
A veces ganan los malos
y la maldad nos toca
y es cuando los malos
son también nuestros malos,
no los que hacen mal a otros,
sino los que nos hacen mal a nosotros
y es entonces cuando más sufrimos
y la sábana no sirve,
ni la lágrima,
sólo corremos y huimos
hacia la selva espesa
y húmeda de nuestros miedos,
el corazón se lleva roto por el dolor propio.
A veces los malos ganan,
me ganan hoy
y lloro,
y no hay selva para huir,
sólo lloro.

......

Eliana María Maldonado Cano

Nació en Medellín, 1978

Poeta e Ingeniera, Msc en Ciencias de la Tierra. Actualmente cursa estudios en Didáctica de la Literatura Infantil y Juvenil. Se desempeña como Docente universitaria y como Gestora en Fomento de la Lectura y Escritura. Dirige los Talleres de Escritura Creativa y los Clubes de Lectura en el Parque Biblioteca Presbítero, José Luis Arroyave, en Medellín. Ha publicado en diversas revistas de la ciudad y ha sido invitada a festivales de poesía como el Festival de Poesía de Medellín, el  encuentro de  poetas del mundo latino y el Festival de Poesía de Granada. Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al portugués.

Libros:

-Bajo la Piel, 2007.
-Lunas de Sombra, 2010.









Cristina Toro, Días del Libro, abril del 2014, Medellín

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Cristina Toro

Días del Libro

Sábado 26 de abril,  4.00 PM

1. Mesa de Poetas

Cristina Toro
Eliana Maldonado
Gloria María Bustamante

Modera: María Cecilia Estrada
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Aula +1. Paseo Carlos E. Restrepo

Convoca: Consejo Municipal de Literatura





Poemas de Cristina Toro

SALA DE ESPERA


¡Ay, las mujeres!
Siempre esperando algo,
siempre en silencio
con ese temblorcito
que da la incertidumbre,
siempre pensando
si será o no será,
si vendrá o no vendrá.
Siempre en secreto
cavilando dudas.
Mujeres niñas que esperan crecer.
Mujeres que ya crecieron
pero esperan lo de siempre
con pánico de amor.
Mujeres solas
esperando al fin
ser esperadas.


......

DIAS DE SANGRE

Esto no lo entiendes.
Nunca te pasara.
Es cuestión de cuerpo,
de ciclos que no imaginas.
Son cosas de mujeres,
tal vez por eso forman parte de los secretos.
De estas cosas no se habla.
Son asuntos de resolver en el baño,
a solas,
con sigilo,
con discreción
para que no se note
ni por fuera ni por dentro,
que no se sepa,
que no se sienta,
que no se vea,
que no se huela;
que pase
como si no pasara
aunque pase,
y nos asalte puntualmente
cada vez que no somos madres
y nos imponga a veces
su cuota de dolor,
acaso como precio por elegir la soledad.
Debemos ocultarlo
con culpa,
con pulcritud,
aunque nos marque con escándalo,
aunque nos haga sentir diferentes.

Estas son cosas que no entiendes,
tal vez porque nunca hablamos de eso,
porque es un asunto de sangre
sin herida visible.
Es nuestra sangre inútil,
la que el cuerpo desecha,
esa que nos recuerda
nuestra esencia animal,
esa que nos distingue como hembras,
es el grito del cuerpo
que nos conecta
con las demás animales,
con las gatas en celo cuando gritan,
con las yeguas que esperan la luna,
con los ritmos de los mares,
somos marea alta
y marea baja,
tenemos menguantes y crecientes,
somos luna llena.
Nuestros senos lo saben,
nuestra piel.
Somos hembras:
Sexo femenino,
sexo interior gigante e invisible,
maquinaria atada al reloj planetario.

Esto no lo entiendes.
Nunca te pasará.
Son cosas de mujeres.
.......

Cristina Toro

Medellín, 1960.

Desde 1980 hasta 1981 fue monitora del Centro de Investigaciones de Eafit, donde participa en la investigación sobre la Historia del Comercio en Antioquia..

Trabaja como investigadora en el Instituto de Integración Cultural Quirama 1982 - 1985, donde realiza una investigación sobre la Historia del Teatro en Antioquia, escribe la monografía sobre el Panorama Teatral en Antioquia 1982 y participa de la investigación sobre la Historia de las Mentalidades en el Oriente Antioqueño.

Premio al mejor guion por el documental sobre Débora Arango realizado con Iris Producciones. Medellín del año 1984.

En 1986 se une al grupo teatral El Águila Descalza.

Ha participado en las siguientes obras: Tanto Tango, Boleros en su ruta, Filomena la vaca filomenal, País Paisa, Pues Antioquia vos, Medio Medellín, Trapitos al Sol, Chicos malos S.A., Medellín en cartel, Colcha de Retazos, Pecao Mortal, Vida de Perros, Cosas de la vida, El sueño del Pibe, La Patria Boba, Matando el tiempo, Historia Clínica, Su mamá…¡La suya!, San Gardel de Medellín, Ambiente familiar con cantaleta, Llevando del bulto, Mañana le Pago, Coma callao, Chupe por bobo, Historia Clínica.

Premio Simón Bolívar con equipo de El Colombiano por la investigación sobre la Historia de Antioquia, donde participa en el capítulo sobre la Historia del Teatro. Bogotá del año 1988.


Libros:

·         Cosas de Mujeres, Ediciones La Pluma del águila. 1995. 
·         Telón de Fondo, Ediciones La Pluma del águila. 1999. 
·         Apuntes de errancia, Ediciones La Pluma del águila. 2000. 
·         La Humedad del fuego, Ediciones La Pluma del águila. 2001. 
·         Obsesiones Nocturnas, Ediciones La Pluma del águila. 2005.










jueves, 17 de abril de 2014

Murió Gabriel García Márquez



Murió Gabriel García Márquez


"Muere Gabriel García Márquez. Mercedes (su esposa) y sus hijos, Rodrigo y Gonzalo, me autorizan dar la información", dijo en su cuenta de Twitter Fernanda Familiar, una periodista mexicana cercana a la familia que ayudaba al escritor como enlace con la prensa.

En 1982, se sumó a la lista de los Nobel de Literatura latinoamericanos, junto a los chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda y al guatemalteco Miguel Angel Asturias.

Fue uno de los literatos más famosos, prolíficos y queridos de Latinoamérica, a la que pintó con una singular pluma que fusionó lo cotidiano con lo irreal, inspirado en los relatos de su abuela.

 Su obra maestra "Cien Años de Soledad", publicada en 1967, fue traducida a decenas de idiomas y es estudiada en diversas universidades del mundo como uno de los pilares del realismo mágico.
Símbolo de la generación del boom del siglo XX, García Márquez comenzaba a ser llorado en la región.

 

martes, 15 de abril de 2014

En Defensa de la Palabra, abril 13 del 2014


......



Carta abierta a Gustavo Zuluaga, El Hamaquero, a propósito de la 
censura al programa Defensa de la Palabra. 

 Querido Gustavo: 

 En marzo de 1996- si la memoria no me falla-, iniciamos juntos el programa de radio 
Defensa de la Palabra, en la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia. Tu venías 
de haber dirigido por muchos año el programa Sol Nocturno en la misma emisora, 
editabas libros de poesía y vendías libros usados en los corredores de la biblioteca de la 
Universidad de Antioquia. Yo acababa de graduarme como Comunicador Social del alma 
mater y buscaba espacios para ejercer mi profesión. Otros amigos nos acompañaron al 
comienzo en este programa, que hicimos gratuitamente, todos los domingos en el horario 
de los domingos a las once de la mañana. No olvido a Angela Rendón, a Leoncio 
Cardona, a Mario Sánchez, entre otros. 

Tras un año de labor conjunta ininterrumpida en Defensa de la Palabra, te hiciste cargo 
de la dirección del mismo desde Abril de 1997 hasta el día de hoy, pues yo tuve que 
radicarme en Neiva, para asumir una plaza docente en la Universidad Surcolombiana. En 
tus manos, el programa no solo continuó sino que adquirió la personalidad que lo ha 
distinguido a lo largo de estos años, y que lo ha convertido en una modesta pero 
indispensable ventana de expresión y de comunicación de la cultura popular de la ciudad 
de Medellín. 

El pasado 7 de marzo, por medio de una carta firmada por el Secretario General de la 
Universidad de Antioquia y la Directora de la Emisora Cultural, se te notificó la decisión de 
"suspender de manera inmediata la emisión del programa Defensa de la Palabra...", con 
el expediente de que el mismo no está "a la altura" de lo que debe ser un programa de 
radio de una institución con la "respetabilidad" del Alma Mater, ni tiene la necesaria 
calidad académica, ni responde a los principios de "pluralidad" e "inclusión" que la rigen. 
Para justificar la clausura del programa, los referidos funcionarios invocan un informe de 
una comisión de supuestos académicos- cuyos nombres hasta ahora permanecen en la 
sombra-, que dizque hicieron una evaluación "juiciosa y objetiva" de las emisiones del 
programa y llegaron a la conclusión de que este reñía con las pautas de calidad de la 
Emisora Cultural. 
Como lo has recordado en varios escenarios, resulta muy paradójico que solo unos 
pocos meses antes, durante la conmemoración de los 80 años de la Emisora Cultural, el 
Jefe de Programación de la misma hubiera exaltado públicamente tu aporte a la 
construcción de la Emisora por cerca de cuatro décadas, si sumamos el tiempo que 
dirigiste el programa Sol Nocturno y el programa Defensa de la Palabra. También es 
sintomático que se apliquen criterios de evaluación de corte exclusivamente académico a 
un programa de naturaleza periodística dedicado a auscultar el movimiento cultural de la 
ciudad y a sus protagonistas, con las herramientas propias del periodismo cultural. 

En su afán desmesurado por silenciar el programa, los funcionarios de la Universidad y de 
la Emisora involucrados en esta decisión desestimaron la obligación de agotar recursos y 
procedimientos que surgen de un elemental sentido del respeto y de la ponderación, tales 
como dar a conocer en su integridad el informe de la comisión anónima al Director del 
Programa y a su equipo de colaboradores, , discutir en forma franca con ellos sus conclusiones, 
escuchar lo que estos tuvieran que decir sobre la calidad de su programa y 
buscar posibles soluciones para los problemas identificados. Surge entonces la pregunta: 
¿ a qué tipo de presiones ocultas se intentó complacer con este vergonzoso acto de 
censura? 

Y además, ¿Qué significado tiene para la cultura de la ciudad de Medellín y para el 
proyecto comunicativo de la Universidad de Antioquia, la inesperada y abrupta censura 
del programa Defensa de la Palabra y de quien ha sido su infatigable orientador a lo largo 
de casi dos décadas? 

Sin lugar a equívocos la ciudad de Medellín y el Valle de Aburrá pierden un espacio que 
permitía seguir el pulso y las palpitaciones de una parte la cultura popular que vive y se 
expande en sus esquinas, sus barrios, sus lugares de trabajo y estudio; la ciudad se priva 
de escuchar a sus creadores independientes, a las nuevas voces de la literatura, la 
música, el teatro, el cine, la pintura, a menudo desconocidos o excluidos por los circuitos y 
los agentes de la cultura oficial. 

Tu labor de muchas décadas, Gustavo- desde que guindaste tus hamacas artesanales en 
el cruce de la Avenida La Playa con Junín y convertiste esa esquina de la ciudad en un 
lugar de encuentro de los jóvenes que en esos años buscaban en la literatura y las artes 
un camino para expresar las nuevas sensibilidades y pensamientos de la urbe-, ha sido la 
de un eficaz e imprescindible mediador cultural, la de alguien que ha tejido pacientemente 
hilos de intercambio humano y creativo entre gentes procedentes de distintos lugares y 
condiciones, personas que necesitaban ser escuchadas, dar a conocer sus creaciones y 
dialogar con otras personas con búsquedas semejantes. 

Has sido un mediador cultural imprescindible en cada una de tus facetas, en las que no se 
trataba solo de ganarse la vida y el sustento, sino de poner a circular sentidos, 
imágenes, palabras, lenguajes: como editor de libros de poesía y de reflexión, como 
librero, como organizador de recitales, presentaciones de libros, actos culturales, como 
 animador de jóvenes poetas y amigo franco de escritores y artistas de larga trayectoria. 
La esquina de Junín con La Playa, o la calle Barranquilla donde hace años tienes la 
librería que te ayudó a fundar el poeta José Manuel Arango, así como el programa 
Defensa de la Palabra en la Emisora Cultural, han sido algunos de los lugares que te has 
inventado para propiciar esos acercamientos, esas fecundaciones, esos diálogos a través 
de los cuales una cultura popular vive y se fortalece, al margen de los circuitos oficiales 
de la cultura establecida. 

 Estoy seguro que esa labor, que es parte consustancial de tu propia existencia, no va a 
cesar con la inesperada clausura del programa Defensa de la Palabra. Pero sin duda la 
cultura de la ciudad se empobrece cuando funcionarios obtusos silencian un espacio 
radial creado para reconocerse a si misma en su diversidad, en sus ocultas conexiones 
con aquellos elementos de insumisión, desobediencia, crítica y serena altivez que anidan 
en la cultura popular del Valle de Aburrá. 

Si los saberes académicos son incapaces de dialogar y de conversar con las expresiones 
del saber popular, de la cultura y la sensibilidad populares, la Universidad abandonaría su 
vocación crítica y su lugar como espacio para recrear críticamente las realidades que nos 
circundan y para ensayar alternativas novedosas a la desazón y la inequidad que nos gobierna.

con afecto y admiración sinceros, 
 Juan Carlos Acebedo 
Profesor Universidad Surcolombiana 
 Neiva, 14 de abril de 2014 




miércoles, 9 de abril de 2014

9 de Abril


Jorge Eliecer Gaitán, 
asesinado el 9 de nueve de abril de 1948



Aniversario

I

Qué sabré de ti absurda piel
ahora que saqueada la memoria
engaña la inocencia de los días
y trasforman el recuerdo en una mentira indeleble
Tal vez el viento que arrastra las hojas
de nuestra única estación
traiga una palabra o un gesto tuyo
ahora que distraído recorro las calles
y los muros repiten carteles con frases
que alguna vez te enardecieron,
quizá escritos por una mano anónima acaso asesinada,
o serán las voces apagadas ahondándose en la ausencia de tu ira.


II
Aun no he descifrado la memoria que la pared no agota:
Manifiestos, palabras para el olvido
no lavadas por la lluvia o el tiempo
Ahora que camino en la ciudad de habitantes callados
No he descifrado las páginas de esa historia
convertida en fábulas, murmullos o rezos
en las veladas de antiguos combatientes muertos
Nada sé de esas conmemoraciones cada Nueve de Abril
De aquellos que permanecieron ocultos
a la masacre del miedo y del escarnio.
Nada sé de aquellos campos poblados de sangre y humaredas
cicatrizados por las cruces con anónimos epitafios sobre el costado herido de Colombia.
Nada sé del rojo Magdalena serpenteando desde la cordillera hacia la mancha del mar
donde se dispersan la carne quemada y la espuma
en los infinitos secretos del agua infinita
Rostro sin rastro la muerte,
más allá de aquellos silencios de una historia
que no remonta su historia
Tal vez la recuerdes,
Tal vez.