sábado, 4 de enero de 2014

Darío Lemos: ¿Las almas devotas van a cielo? Si Darío hasta un poeta maldito como tú.

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Darío Lemos: ¿Las almas devotas van a cielo?  

Si Darío hasta un poeta maldito como tú.

Directora: 
Ángela María Puerta

Actores:

Juan Fernando Saldarriaga - Gerson Osorio - Gustavo Lopera- Idali Vanegas - Mauricio Flórez - Estefany Cañas - Camila Agudelo - Manuela Vélez - Andrés Villa - José Alfredo Argumedo - Carolina Franco - Tatiana López - Ana María Zuluaga - Jacqueline Bohórquez - Laura Henao - José Andrés Ardila - Sara Flórez - Simón Flórez - Vanessa Velásquez.
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Darío Lemos:

¿Las almas devotas van a cielo?  
Si Darío hasta un poeta maldito como tú.

Víctor Bustamante

De golpe, Lemos comienza a recordar los eventos que ha vivido; debería decir, que ha padecido, porque esos fueron los últimos años de su vida, el sufrimiento y la exclusión que lo llevaron casi a delinquir se suceden como una fantasmagoría en un lugar donde pasó los últimos años de su vida: la cama. Allí se convirtió en un viajero inmóvil detenido físicamente, pero en tránsito al territorio de la nada, mientras de golpe en su misma inmovilidad se suceden uno a uno los intervalos de su existencia. Ahí reside la magia de la obra, en el umbral de la muerte, de golpe, se empozan en el poeta: nada menos que su vida, esa larga cadena de eventos que lo definen.

Antes de entrar a la obra me preguntaba cómo, su directora Ángela, iría a tratar el personaje y esa leyenda negra que aun en vida lo embargó, dudaba acerca de qué aspecto ella iría a intimar, el punto de vista, en cuál haría más énfasis; preguntas que se resolvieron al saber que ha pasado el tiempo de la obra y no ha tenido puntos muertos, porque así como en Darío toda su subsistencia fue algo sin concesiones, así Ángela y sus actores van enseñando en cada cuadro esa vida azarosa que vivió el poeta de una manera serena.

Hay un recurso que me sorprende, los diversos Daríos, la sucesión de personalidades en que ella ha quebrado al poeta, lo ha diseccionado no para ensañarse en una sola personalidad sino para enseñarnos todos los posibles caracteres que él vivió y padeció así como las que nos reveló de una manera fugaz. Y ahí reside el equilibrio al mostrarnos ese Darío cuya vida se deslizaría poco a poco  hacia los terrenos sombríos de la maldición. Aunque hay una fisura: uno se pregunta en la persistencia del amor, del deseo, en las  mujeres que lo rodearon y que aún lo aman, como si fuera una suerte de yacente a la espera de la bondad femenina que lo saque de ese desierto de la noche, de ese abismo, de esa cuerda floja en que el poeta seguía los  dictados de los manifiestos nadaístas, y como, solo él, fue capaz de vivirlos y cumplirlos al pie de la letra

No hay alarde de lo que en vida hizo Darío, de vivir de su enfermedad para buscar conmiseración, no, Ángela escudriña en el interior del poeta, de la desazón, nunca de su fracaso sino de una vida calcinada en pos de la poesía, y por supuesto del nadaísmo más puro.


2 comentarios:

Liliana dijo...

Victor felicitaciones por mostrarnos esta obra tan interesante. Vos siempre en la jugada te quiero

Carlos dijo...

Deberían presentar esta obra en Meellin